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FAO demanda reconocimiento de tenencia tradicional de territorios indígenas

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Directrices del Comité de Seguridad Alimentaria subrayan derecho al consentimiento previo, libre e informado.

El valor cultural y espiritual que los pueblos indígenas dan a la tierra, el reconocimiento de sus sistemas tradicionales de tenencia, la consulta y participación en el diseño de políticas y, en general, la aplicación del Convenio 169 de la OIT y la Declaración de la ONU sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, forman parte de las Directrices voluntarias sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional, aprobadas el 11 de mayo por el Comité de Seguridad Alimentaria (CSE) de la FAO.

Aunque son “voluntarias” –es decir, los Estados no están obligados a cumplirlas– estas Directrices se suman a los instrumentos internacionales de protección de derechos de los pueblos indígenas y son un nuevo marco de referencia para exigir a los Estados el efectivo ejercicio de esos derechos.

El documento consta de siete partes. En la tercera, titulada Reconocimiento jurídico y asignación de derechos y deberes y tenencia, hay una sección de doce puntos dedicada a Los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia. El primero de esos doce puntos señala que los actores estatales y no estatales deberían reconocer que la tierra, la pesca y los bosques encierran un valor social, cultural, espiritual, económico, medioambiental y político para los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia.

El tercer punto indica que en el caso de los pueblos indígenas, los Estados deberían cumplir con sus obligaciones y compromisos voluntarios pertinentes, a fin de proteger, promover y aplicar los derechos humanos, incluidos, cuando sea pertinente, los derivados del Convenio 169 sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes de la Organización Internacional del Trabajo, del Convenio sobre la Diversidad Biológica y de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas.

Junto a las recomendaciones a los Estados, existen otras para los propios indígenas, por ejemplo, velar especialmente por que a las mujeres se les proporcione un acceso equitativo a tales derechos y promover la participación efectiva de todos los miembros de dichos sistemas, tanto hombres como mujeres y jóvenes, a través de sus instituciones locales o tradicionales, especialmente en el caso de los sistemas de tenencia colectiva.

Las Directrices incluyen la obligación de los Estados de proporcionar reconocimiento y protección adecuados a los derechos legítimos de tenencia de los pueblos indígenas y de otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia (…). En dicho reconocimiento se deberían tener en cuenta la tierra, las pesquerías y los bosques que una comunidad utiliza en exclusiva y aquellas que comparte, y deberían respetarse los principios generales de la gobernanza responsable. La información sobre el reconocimiento debería divulgarse en un lugar accesible, de una forma apropiada que sea comprensible y en los idiomas que procedan.

Asimismo, subrayan que allí donde los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia posean derechos legítimos de tenencia a las tierras ancestrales en las que vivan, los Estados deberían reconocer y proteger tales derechos. Los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia no deberían sufrir desalojos forzosos de tales tierras ancestrales.

Los Estados, de acuerdo con las Directrices, deben considerar la adaptación de sus marcos de políticas, jurídicos y organizativos para reconocer los sistemas de tenencia de los pueblos indígenas y de otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia. Y al elaborar las políticas y leyes sobre la tenencia, los Estados deben tomar en consideración los valores sociales, culturales, espirituales, económicos y medioambientales de la tierra, la pesca y los bosques sujetos a sistemas de tenencia de los pueblos indígenas.

Todos los miembros de las comunidades interesadas o sus representantes, incluidas las personas vulnerables y marginadas, deberían poder participar de manera plena y efectiva en la elaboración de las políticas y leyes relacionadas con los sistemas de tenencia de los pueblos indígenas y de otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia, agrega el documento.

Igualmente importante es que los Estados deben proteger a los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia contra el uso no autorizado de sus tierras, pesquerías y bosques por parte de terceros.

La aplicación del derecho a la consulta es explícitamente demandado en el punto nueve: Los Estados y otras partes deberían llevar a cabo consultas de buena fe con los pueblos indígenas antes de iniciar cualquier proyecto o antes de adoptar y aplicar medidas legislativas o administrativas que pudieran afectar a los recursos sobre los que las comunidades posean derechos. Los proyectos deberían basarse en una consulta efectiva y significativa con los pueblos indígenas, a través de sus propias instituciones representativas, a fin de obtener su consentimiento libre, previo e informado con arreglo a la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Las recomendaciones insisten en el tema de la participación, cuando señalan que los actores estatales y no estatales deberían procurar, cuando sea necesario, en unión de las instituciones representativas de las comunidades afectadas y en cooperación con las mismas, proporcionar asistencia técnica y jurídica a dichas comunidades a fin de que estas participen en la elaboración de políticas, leyes y proyectos de tenencia de forma no discriminatoria y con sensibilidad ante las cuestiones de género.

También está presente el reconocimiento de la jurisdicción indígena: Los Estados deberían respetar y promover los enfoques consuetudinarios utilizados por los pueblos indígenas y otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia para la resolución de conflictos de tenencia en las comunidades.

Finalmente, las Directrices señalan que los actores estatales y no estatales deberían tratar de impedir la corrupción con respecto a los sistemas de tenencia de los pueblos indígenas y de otras comunidades con sistemas tradicionales de tenencia de la tierra mediante la consulta y la participación y empoderando a las comunidades.

Documento completo en:
http://www.fao.org/fileadmin/user_upload/newsroom/docs/VG_Final_SP_May_2012.pdf

Lima, 17 de mayo del 2012,

Comunicaciones CAOI

http://www.coordinadoracaoi.org/?n=129

Última actualización el Jueves, 17 de Mayo de 2012 20:01
 

U. Andina presentará sustento del Informe sobre Derechos Humanos

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Frente a las afirmaciones del Presidente de la República y de un enlace de la Secretaría Nacional de Comunicación, respecto del Informe sobre Derechos Humanos 2011, del Programa Andino de Derechos Humanos (PADH) de la Universidad, la institución informó que presentará el sustento de los elementos cuestionados con el que se redactó el mencionado informe, en los próximos días.

El informe es un “esfuerzo conjunto de organizaciones de la sociedad civil y la academia, y en este año se ve complementado con el aporte de algunas instituciones del Estado, propiciando así un espacio de reflexión plural y de debate sobre la vigencia efectiva de los derechos humanos”. No es un instrumento de oposición política, ni una acusación contra las autoridades. Entiende que la “la tarea de defender y promover los derechos humanos no es ‘neutra’ ni agradable. Siempre implica un enfrentamiento con el poder y la autoridad. Por ello, este informe, lejos de ser ‘aséptico’, es forzosamente polémico y siempre crítico”. Su contenido está sustentado en el trabajo serio y responsable. Así lo establece expresamente su presentación.

El informe recopila pronunciamientos, datos, evaluaciones y denuncias sobre la vigencia de los derechos humanos. Se formula como un ejercicio libre y responsable, amparado en la libertad académica garantizada por la Constitución y los instrumentos internacionales. Calificarlo de “fraude académico” porque no se está de acuerdo con su contenido, es no entender su naturaleza.

La publicación recoge el resultado de un trabajo de muchos meses de recopilación y sistematización, que antes no se había dado en el país. Es una producción pionera. El PADH presentará la metodología y las fuentes que sustentan el informe, que debe ser leído como un conjunto, y también con la especificidad de sus partes, y la responsabilidad de sus autores. No es pertinente citar sus párrafos aislados, o peor aún, suponer que está destinada a difundir falsedades.

En cumplimiento de su alta misión, la Universidad mantendrá la publicación del Informe sobre Derechos Humanos, sin entrar en polémicas que no le corresponden, y mantendrá su compromiso con la verdad y sin ningún temor.

Para descargar la Presentación del Informe sobre Derechos Humanos, presione aquí.

Tomado de: www.uasb.edu.ec/contenido.php?cd=3933&swpath=notev&pg=not



Última actualización el Jueves, 17 de Mayo de 2012 20:02
 

La FAO tiene directrices sobre tenencia de la tierra

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La FAO tiene directrices sobre tenencia la tierra, los gobiernos deben comprometerse a la aplicación

Roma, 11 de Mayo 2012 - Después de trabajar durante más de una década fue capaz de aterrizar en la cima de la agenda internacional, FIAN da la bienvenida a la Comisión de Mundial de Seguridad Alimentaria (CSA) la adopción de las Directrices de la FAO sobre la gobernanza responsable de la tenencia de la tierra, la pesca y los bosques en el contexto de la seguridad alimentaria nacional.

Esto tiene reservas en cuanto a la situación de consuelo tras la Conferencia Internacional sobre Reforma Agraria y Desarrollo Rural (CIRADR) en 2006, cuando los gobiernos oposición poderosa implementación de sus compromisos de la CIRADR a la tierra y los recursos naturales ponen en el centro de trabajo de la FAO.

"Esperamos que las Directrices de tesis convertido en un punto de inflexión en el marco de la política internacional sobre la gobernanza de la tierra, la pesca y los bosques", dijo Flavio Valente, Secretario General de FIAN. "La defensa de año de acceso equitativo a la tierra y los recursos como condición previa para los sistemas de producción descentralizada, autónoma y sostenible de alimentos es un componente esencial del derecho a una alimentación adecuada, entre otros derechos. Tierra, la pesca y los bosques no puede dejarse a merced de los mercados y los especuladores ".

FIAN Participó en las pautas del proceso con la esperanza de consolidar y ampliar el marco internacional de derechos humanos con respecto a la gobernanza de los recursos naturales frente a vis tendencias de la privatización y la mercantilización creciente de los recursos naturales.

Hasta ahora, sólo los pueblos indígenas tienen el reconocimiento internacional de sus derechos a la tierra y los recursos naturales. Para otros grupos, como los campesinos, pastores y las comunidades pesqueras, el reconocimiento internacional de su derecho a la tierra y los recursos naturales es implícita y dispersas en diferentes instrumentos.

"Fue un gol año ambicioso para impulsar la incorporación de las normas elaboradas por el sistema de las Naciones Unidas sobre derechos humanos en el trabajo de la tenencia de la FAO", dijo Sofía Monsalve Suárez, uno de los representantes de la sociedad civil involucradas en la negociación y el coordinador del Programa de FIAN sobre el acceso a Recursos Naturales.

De acuerdo a Monsalve Suárez, la resistencia de muchos gobiernos a aceptar las normas vinculantes y los derechos humanos haya dado cabal aplicar el enfoque de los problemas de tenencia ha permitido adoptar un lenguaje mucho más claro.

"Fue terrible escuchar Varios gobiernos diciendo una y otra vez Durante las negociaciones que la tenencia es un asunto técnico y por lo tanto nada que ver con TIENE derechos humanos", dijo. "En cualquier caso, un modesto primer paso ha-sido".

FIAN se compromete a utilizar los actuales adoptadas Guías de Interpretación para apoyar las luchas contra el acaparamiento de tierras y la defensa de los derechos a la tierra y los recursos naturales de los productores de alimentos en pequeña escala, y va a interpretar las secciones ambiguas de las Directrices de plena conformidad con las normas de derechos humanos más desarrolladas para el momento en relación con la tierra y los recursos naturales.

El verdadero reto y el más importante para cambiar las cosas en el terreno sigue siendo: Violaciónes del derecho a la alimentación y otros derechos humanos relacionados con la destrucción de acceso existente a la tierra, la pesca y los bosques están en aumento en muchos países debido a una compleja interacción de factores. FIAN por lo tanto, pide a los estados para hacer frente a este problema grave y urgente tomar las medidas necesarias para mejorar la gobernanza de la tenencia a nivel nacional, utilizando entre otras cosas, de las Directrices.

Para obtener más información, póngase en contacto con:
Sofía Monsalve Suárez
FIAN Internacional
Tel.: +49 1737570286
Correo electrónico: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Última actualización el Lunes, 14 de Mayo de 2012 21:54
 

Informe sobre derechos humanos Universidad Andina Simón Bolívar

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El Programa Andino de Derechos Humanos de la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador (PADH), dando continuidad al desafío asumido desde 2009 de propiciar un espacio anual de reflexión sobre la situación de la vigencia de los derechos humanos en el país, presenta el informe correspondiente al año 2011.

Este texto surge nuevamente del esfuerzo conjunto de organizaciones de la sociedad civil y la academía, y en este año se ve complementado con el aporte de algunas instituciones del Estado, propiciando un espacio de reflexión y debate plural sobre la vigencia efectiva de los derechos humanos.

El libro, tomando en consideración el contexto del país, mantiene como ejes de análisis los derechos de justicia, seguridad y ambiente, y se complementa con la reflexión sobre otros derechos gravitantes en la vida nacional, como comunicación, movilidad humana, derechos de las mujeres, trabajo y alimentación. Por último, mantiene las reseñas de informes, publicaciones, videos documentales y programas de audio producidos por organizaciones nacionales de derechos humanos en 2011.

http://www.uasb.edu.ec/padh.php

Descargar Informe: Informe 2011 PADH-UASB


Última actualización el Jueves, 17 de Mayo de 2012 20:03
 

Divergencias sobre si fijar límites a la tierra en cinco proyectos de ley

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EL UNIVERSO Lunes 30 de abril del 2012

Política

Algunos textos de ley sugieren ligar la tenencia de tierras a la productividad y que los márgenes varíen según la región del país.

La prohibición de concentrar la propiedad de la tierra y el establecimiento de límites en cuanto a su tenencia, pero ligados a la productividad, son dos de los ejes que presentan los proyectos de Ley Tierra que fueron entregados en la Asamblea Nacional.

El Consejo de Administración Legislativa (CAL) tiene previsto calificar esta semana las propuestas del colectivo Red Agraria, que agrupa a varias organizaciones sociales afines el régimen; del asambleísta Ramiro Terán (MPD) y varios sectores campesinos; del legislador Marco Murillo (Alianza Libertad) y la Federación de Indígenas Evangélicos; del asambleísta Fernando Cáceres (AP) y grupos agropecuarios; y del legislador Jaime Abril (AP).

Entre estos planteamientos de ley hay distintas visiones sobre la definición de los márgenes de la propiedad de tierra.

El texto de la Red Agraria establece un tope de 500 hectáreas (ha) para la tenencia individual en la región Costa, 200 ha para la Sierra y 500 ha para la Amazonía.

La legisladora Silvia Salgado (PSE), una de las impulsoras de este documento, sostiene que la realidad nacional evidencia que el 80% de este bien está concentrado en manos privadas.

Argumenta, por ende, que para llevar adelante una verdadera redistribución primero es necesario legalizar los predios de las comunidades, conocer el uso del suelo, así como cuántas hectáreas son productivas y cuántas no lo son.

La legisladora Salgado asegura que para que exista una real democratización en esta materia es indispensable poner un límite a la propiedad.

Ramiro Terán (MPD) también plantea márgenes específicos, pero en el sector rural y según la región del país. Sugiere 100 ha para la Sierra, 200 ha para el Litoral y 300 para el Oriente. A su juicio, el espíritu de esta norma debe ser que la posea quien la trabaje, para lo cual no puede permitirse la acumulación de extensas áreas abandonadas en pocas manos.

El proyecto de la Feine y del asambleísta Murillo prohíbe la concentración de la propiedad en superficies mayores a 250 hectáreas en la Sierra, 500 hectáreas en la Costa y 750 hectáreas en la Amazonía, y también prevé sanciones para quien supere estos límites.

Murillo remarca que el acceso a la tierra debe ser democratizado en relación con el nivel de productividad. “Hay que poner un límite razonable, pero los terrenos que estén sobre los márgenes definidos habría que analizar con prioridad si son productivos o no. Pero los que están abandonados, y cuando hay gente que no tiene acceso a la tierra, el Estado tiene que intervenir”, argumenta él.

Para los legisladores oficialistas, en tanto, no es conveniente establecer superficies específicas para la tenencia.



El proyecto de Fernando Cáceres, por ejemplo, establece que no cabe calificar de concentración, cuando el terreno está totalmente cultivado y en producción. Sugiere hacerlo cuando no cumpla esta disposición legal. El documento que él impulsa contempla que en estos casos la autoridad otorgará hasta dos años de plazo para que el propietario acate la norma, caso contrario será sancionado. Cáceres sostiene que no es adecuado establecer topes en la propiedad porque eso propiciaría la división del campo, lo cual no abonaría a la productividad que es lo que se quiere.

Su coideario Jaime Abril opina lo mismo y agrega que no es lo mismo definir márgenes en suelos de la Sierra o en la Costa, y que si hay que establecerlos, debe hacerlo la autoridad competente con sus equipos técnicos y no una propuesta de ley. El oficialista añade que, en el marco del respeto a la propiedad privada, el primer paso para este proceso de redistribución es incentivar a los grandes y pequeños agricultores a producir y generar réditos del recurso que posean. Sostiene que la norma debe contemplar un plazo de uno o dos años para cumplir con este objetivo, caso contrario establecer sanciones.

Procedimiento interno

La Comisión de Soberanía Alimentaria será la encargada de tramitar los cinco proyectos. Su presidenta, Irina Cabezas (AP), anunció días atrás que se organizaría un taller.

Consulta prelegislativa

Uno de los puntos que deberá definir la comisión es si se requiere una consulta prelegislativa para la aprobación de la ley. Hay organizaciones que quieren que sí se aplique esto,

Tiempos
El plazo para iniciar el debate es de seis meses, según lo que se establece para los temas de iniciativa popular.

Se propone un fondo para la redistribución

Las cinco propuestas de ley que ingresaron a la Asamblea, y aún no son admitidas a trámite, plantean la creación del Fondo de Tierras como el organismo encargado del soporte económico para impulsar la redistribución de la tierra.

El proyecto del asambleísta Marco Murillo (AL) y la Federación de Indígenas Evangélicos prevé que el ente funcione bajo una estructura administrativa financiera que será definida por el presidente de la República. Sus atribuciones serán asegurar el acceso equitativo a la tierra, brindar apoyo técnico, proponer programas, planes e inversiones para la conservación y restauración de los suelos, colaborar en la solución y regulación de la tenencia y titularización del bien, administrar las tierras que han sido expropiadas, promover la compra de áreas rurales de propiedad privada que sean necesarias para ejecutar los planes aprobados de redistribución.


El articulado del colectivo Red Agraria también asigna a este Fondo la facultad de adquirir, y posteriormente adjudicar campos a las comunidades que no tienen acceso a la tierra, así como otorgarles apoyo financiero y técnico.


Para Silvia Salgado (PSE), esta entidad, junto con el Ministerio de Soberanía Alimentaria que se busca crear a través de la ley, marcarán una diferencia con la gestión del actual Banco Nacional de Fomento (BNF). La asambleísta explica que la idea es que el Estado, a través del Fondo, adquiera las tierras y las venda a un precio justo al pequeño productor. Y que después supervise la siembra y comercialización de productos.


Ramiro Terán (MPD) opina que también deberán crearse otras instituciones, como un Consejo Intercultural y Plurinacional de Tierras (CIPT) y una Secretaría Nacional de Tierras, que trabajen en coordinación con el Fondo. Terán plantea que este último sea administrado por el CIPT y tenga varios objetivos, entre ellos, financiar la adjudicación del recurso a favor de las personas, trabajadores agrícolas, pobladores rurales con poca tierra o sin tierra, comunas, pueblos y nacionalidades.

Figuras para expropiar y dar predios

La compra de tierra por parte del Estado y su posterior adjudicación a pequeños agricultores son dos figuras contempladas en los proyectos de ley para aplicar la democratización de dicho recurso.

El proyecto de la Red Agraria clasifica al latifundio en productivo e improductivo. Para el primero se establece una regulación en la que se obliga a vender los excedentes de tierra a los propietarios. Para el segundo se contempla una regulación mediante empresas productivas, caso contrario, se los comercializará con prioridad al Fondo de Tierra y a los trabajadores de esa propiedad.

La norma también prevé la expropiación de campos en casos de “interés social”. La asambleísta Silvia Salgado (PSE) asegura que la expropiación y posterior pago con base en el avalúo debe aplicarse cuando el excedente del bien es improductivo.

El legislador Fernando Cáceres (AP) sugiere que en vez de implementar estos mecanismos de expropiación debe elaborarse un inventario real de la propiedad de la tierra. “Si existen grandes extensiones y solo el 20% o el 30% está labrada, definitivamente el Estado tiene que intervenir”, precisa.

El legislador Jaime Abril (AP) cree en la asociatividad de pequeños agricultores que promuevan unidades productividad que generen réditos.


Para ello cree que el Estado debe ejecutar expropiaciones que no sean confiscaciones, y en especial de predios que no están produciendo o están en abandono de sus dueños.

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Última actualización el Jueves, 03 de Mayo de 2012 22:18
 


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